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EL EXILIO DE LA PALOMA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Hay imágenes que no necesitan sangre para doler. Basta una ausencia. Basta un símbolo retirado del lugar donde alguna vez se quiso sembrar esperanza.  La Paloma de la Paz del escultor Fernando Botero, y que estaba ubicada en el Palacio de Nariño, no era únicamente una escultura. Era una promesa de bronce y de memoria. Muchas veces el arte puede hacer aquello que la política tantas veces olvida: recordarnos que la paz no es un decreto ni una firma, sino un acto cotidiano de esperanza en que todos los seres humanos tendremos las ismas posibilidades frente a la vida. Sacarla del Palacio de Nariño es un gesto que trasciende el traslado de una obra. Es como si un país decidiera guardar en una bodega la posibilidad de reconciliarse consigo mismo. Es como si la paz marchara al exilio porque el fascismo toma posesión del lugar. Los símbolos hablan. A veces hablan más fuerte que los discursos. Mientras unos desmontan...
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LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR COLOMBIANA SE ALINEA CON EL FASCISMO INTERNACIONAL Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Los cambios más profundos en la política exterior rara vez comienzan con grandes discursos. Suelen anunciarse mediante decisiones que, consideradas de forma aislada, parecen administrativas: un nombramiento, una visita oficial, una alianza estratégica o el restablecimiento de unas relaciones diplomáticas. Sin embargo, cuando esos hechos se observan en conjunto, revelan el proyecto internacional de un gobierno. Eso es precisamente lo que empieza a ocurrir con Colombia. El nombramiento de Omar Bula Escobar como canciller, el viaje de José Manuel Restrepo a Estados Unidos antes de la posesión presidencial y los anuncios sobre el ingreso al “Escudo de las Américas” y el restablecimiento inmediato de las relaciones con el gobierno genocida de Benjamín Netanyahu no constituyen episodios independientes. Son señales de un mismo giro: el retorno de Colombia a una políti...
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EL CUERPO QUE NO OLVIDA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional En las tribunas de fútbol donde el mundo grita, hay un hombre que calla. Mientras la marea humana salta y agita banderas al compás de un balón, este hombre permanece inmóvil, tallado en una rigidez que desafía la euforia colectiva. Viste trajes de una elegancia vibrante, pero su cuerpo es un monumento al duelo. Durante los noventa minutos del partido de la República Democrática del Congo, Michel Nkuka Mboladinga, conocido como Lumumba Vea, se convierte en una estatua viviente. Con una mano se cubre la boca con firmeza, mientras la otra se eleva hacia el cielo o apunta solemnemente a su propia sien. Este gesto no es una excentricidad folclórica para las cámaras ni fue un mágico gesto para que el balón no entrara al arco colombiano, como torpemente lo sugería la influencer Cristina Hurtado quien será tristemente recordada por tan supina ignorancia. Es un acto de profunda resistencia política, una pedagogía decolonia...
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EL FASCISMO MIRA HACIA WASHINGTON Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Las elecciones presidenciales han terminado. Abelardo de la Espriella ha sido reconocido como presidente de Colombia y, con ello, el país ha entrado en una nueva etapa política cuya importancia trasciende ampliamente las fronteras nacionales. Como ocurre en todos los grandes cambios históricos, la pregunta más relevante no es únicamente quién ganó las elecciones, sino hacia dónde se dirige la nación después de ellas. Las campañas electorales suelen concentrarse en los problemas inmediatos: la seguridad, el empleo, la inflación o la corrupción. Sin embargo, existe otra dimensión que muchas veces permanece fuera del foco ciudadano y que puede terminar definiendo buena parte del futuro nacional. Se trata de la política exterior: la manera como un Estado se relaciona con el resto del mundo, construye alianzas, defiende sus intereses y ejerce su soberanía. La llegada de Abelardo de la Espriella a la presidenc...
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¡ABELARDO DE LA ESPRIELLA NO ES MI PRESIDENTE! Por Jaime Gómez Alcaraz – Analista Internacional No reconozco la legitimidad de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia. No porque haya perdido una opción política determinada, sino porque considero que el proceso electoral aún está rodeado de graves cuestionamientos que, a mi juicio, impiden dar por plenamente legitimado su resultado. Existen centenares, sino miles de denuncias sobre presuntas irregularidades electorales que siguen sin ser esclarecidas; numerosas acciones judiciales continúan pendientes de decisión entre ellas la tutela que yo mismo interpuse y que aún no ha sido resuelta. Para no hablar de los 3 millones y medio de firmas falsas que utilizó para registrar su candidatura y que para el Consejo Nacional Electoral fue apenas un detalle en el paisaje. Tampoco se ha investigado con la profundidad que merece la descarada injerencia de Donald Trump, el pedófilo presidente de Estados Unidos, en el proceso elect...
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LAS VENAS SIGUEN ABIERTAS: LA DIGNIDAD FRENTE AL ESPEJO DEL MUNDO Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Sentarse a mirar el mapa del mundo desde las esquinas de nuestra América suele ser un ejercicio de asombro y, casi siempre, de dolor. Vivimos en un tiempo donde la geografía parece pintada por los mismos pinceles del privilegio de siempre, esos que trazan fronteras invisibles pero feroces entre los que tienen el derecho a mandar y los que nacieron con la única obligación de obedecer. Las venas de este continente, como tantas veces se ha dicho, continúan vertiendo su savia hacia los centros de poder que cambian de nombre o de ropaje, pero nunca de apetito. El dolor de la exclusión no es un dato frío que se archiva en los anaqueles de los ministerios; es una realidad que camina descalza por las calles de nuestros pueblos. En ese tablero donde la miseria de las mayorías financia la opulencia de unos pocos, la política internacional de una nación de la periferia no es un asunt...
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DESPUÉS DE LA PRIMERA VUELTA: LA LUCHA CONTINÚA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional La jornada electoral de ayer quedará grabada en la memoria de millones de colombianos. No solamente porque definió quiénes avanzan a la segunda vuelta presidencial, sino porque volvió a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿hasta qué punto se está respetando plenamente la voluntad popular del pueblo colombiano? Quienes participamos activamente en esta campaña sabíamos que nos enfrentábamos a una disputa política difícil y muchos sabíamos de los riesgos enormes de irregularidades en el proceso electoral en distintos rincones del país. Durante toda la jornada circularon testimonios, reportes ciudadanos y denuncias sobre situaciones que merecen ser investigadas con absoluta transparencia. Y para citar solo dos preguntas que exigen respuesta, se pueden nombrar estas que son particularmente preocupantes: ¿por qué fueron modificados o trasladados algunos puntos de votación a última hora,...