Entradas

Imagen
EL DÍA QUE LAS SOMBRAS VUELVEN AL PALACIO Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Hay días que no llegan: regresan. Hoy 7 de agosto no es, para mí, el nacimiento de un nuevo gobierno. Es el regreso de un viejo país. El país donde el poder habla más fuerte que la justicia, donde las preguntas estorban, donde cuestionar cuesta la vida, donde la verdad aprende a caminar con la cabeza agachada. Colombia conoce ese paisaje. Lo ha recorrido demasiadas veces para fingir sorpresa. No reconozco la legitimidad política de Abelardo de la Espriella (ADLE). No porque haya triunfado un adversario ideológico. Parte del encanto de la democracia consiste precisamente en aceptar la diferencia. Lo que no puedo aceptar es que el fascismo llegue al palacio de gobierno y que las sombras cubran el camino que lo condujo hasta la Casa de Nariño. El hecho evidente que ADLE haya abrazado la ciudadanía estadounidense y que haya jurado lealtad a Estados Unidos lo hace indigno de ser presidente de Colo...
Imagen
LA DEMOCRACIA BAJO SOSPECHA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Hubo un tiempo en que los imperios ocupaban territorios con ejércitos. Los barcos de guerra aparecían en el horizonte, los marines desembarcaban en las costas y los golpes de Estado anunciaban el comienzo de una nueva obediencia. La dominación era visible porque llevaba uniforme. Hoy los métodos son distintos. Antes que los soldados llegan los discursos; antes que las bases militares aparecen las categorías jurídicas; antes que la ocupación territorial se instalan los marcos conceptuales desde los cuales una sociedad aprende a distinguir entre lo aceptable y lo peligroso. Las palabras preparan el terreno sobre el que después actúan los tribunales, los organismos de inteligencia, los mercados financieros y, finalmente, la política. La historia rara vez repite sus acontecimientos, pero suele conservar intacta la lógica del poder. Durante la Guerra Fría se invocó la lucha contra el comunismo para justificar inter...
Imagen
EL EXILIO DE LA PALOMA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Hay imágenes que no necesitan sangre para doler. Basta una ausencia. Basta un símbolo retirado del lugar donde alguna vez se quiso sembrar esperanza.  La Paloma de la Paz del escultor Fernando Botero, y que estaba ubicada en el Palacio de Nariño, no era únicamente una escultura. Era una promesa de bronce y de memoria. Muchas veces el arte puede hacer aquello que la política tantas veces olvida: recordarnos que la paz no es un decreto ni una firma, sino un acto cotidiano de esperanza en que todos los seres humanos tendremos las ismas posibilidades frente a la vida. Sacarla del Palacio de Nariño es un gesto que trasciende el traslado de una obra. Es como si un país decidiera guardar en una bodega la posibilidad de reconciliarse consigo mismo. Es como si la paz marchara al exilio porque el fascismo toma posesión del lugar. Los símbolos hablan. A veces hablan más fuerte que los discursos. Mientras unos desmontan...
Imagen
LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR COLOMBIANA SE ALINEA CON EL FASCISMO INTERNACIONAL Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Los cambios más profundos en la política exterior rara vez comienzan con grandes discursos. Suelen anunciarse mediante decisiones que, consideradas de forma aislada, parecen administrativas: un nombramiento, una visita oficial, una alianza estratégica o el restablecimiento de unas relaciones diplomáticas. Sin embargo, cuando esos hechos se observan en conjunto, revelan el proyecto internacional de un gobierno. Eso es precisamente lo que empieza a ocurrir con Colombia. El nombramiento de Omar Bula Escobar como canciller, el viaje de José Manuel Restrepo a Estados Unidos antes de la posesión presidencial y los anuncios sobre el ingreso al “Escudo de las Américas” y el restablecimiento inmediato de las relaciones con el gobierno genocida de Benjamín Netanyahu no constituyen episodios independientes. Son señales de un mismo giro: el retorno de Colombia a una políti...
Imagen
EL CUERPO QUE NO OLVIDA Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional En las tribunas de fútbol donde el mundo grita, hay un hombre que calla. Mientras la marea humana salta y agita banderas al compás de un balón, este hombre permanece inmóvil, tallado en una rigidez que desafía la euforia colectiva. Viste trajes de una elegancia vibrante, pero su cuerpo es un monumento al duelo. Durante los noventa minutos del partido de la República Democrática del Congo, Michel Nkuka Mboladinga, conocido como Lumumba Vea, se convierte en una estatua viviente. Con una mano se cubre la boca con firmeza, mientras la otra se eleva hacia el cielo o apunta solemnemente a su propia sien. Este gesto no es una excentricidad folclórica para las cámaras ni fue un mágico gesto para que el balón no entrara al arco colombiano, como torpemente lo sugería la influencer Cristina Hurtado quien será tristemente recordada por tan supina ignorancia. Es un acto de profunda resistencia política, una pedagogía decolonia...
Imagen
EL FASCISMO MIRA HACIA WASHINGTON Por Jaime Gómez Alcaraz - Analista Internacional Las elecciones presidenciales han terminado. Abelardo de la Espriella ha sido reconocido como presidente de Colombia y, con ello, el país ha entrado en una nueva etapa política cuya importancia trasciende ampliamente las fronteras nacionales. Como ocurre en todos los grandes cambios históricos, la pregunta más relevante no es únicamente quién ganó las elecciones, sino hacia dónde se dirige la nación después de ellas. Las campañas electorales suelen concentrarse en los problemas inmediatos: la seguridad, el empleo, la inflación o la corrupción. Sin embargo, existe otra dimensión que muchas veces permanece fuera del foco ciudadano y que puede terminar definiendo buena parte del futuro nacional. Se trata de la política exterior: la manera como un Estado se relaciona con el resto del mundo, construye alianzas, defiende sus intereses y ejerce su soberanía. La llegada de Abelardo de la Espriella a la presidenc...
Imagen
¡ABELARDO DE LA ESPRIELLA NO ES MI PRESIDENTE! Por Jaime Gómez Alcaraz – Analista Internacional No reconozco la legitimidad de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia. No porque haya perdido una opción política determinada, sino porque considero que el proceso electoral aún está rodeado de graves cuestionamientos que, a mi juicio, impiden dar por plenamente legitimado su resultado. Existen centenares, sino miles de denuncias sobre presuntas irregularidades electorales que siguen sin ser esclarecidas; numerosas acciones judiciales continúan pendientes de decisión entre ellas la tutela que yo mismo interpuse y que aún no ha sido resuelta. Para no hablar de los 3 millones y medio de firmas falsas que utilizó para registrar su candidatura y que para el Consejo Nacional Electoral fue apenas un detalle en el paisaje. Tampoco se ha investigado con la profundidad que merece la descarada injerencia de Donald Trump, el pedófilo presidente de Estados Unidos, en el proceso elect...